"Terremotos, inyección de gas y alarmismo". Aclarando confusiones.

En este blog nos hacemos eco del artículo "Terremotos, inyección de gas y alarmismo", publicado por Daniel Lacalle en el blog que mantiene en El Confidencial. En él, se explica de manera razonada y clara: "uno de los errores que he podido comprobar en las redes sociales es identificar la inyección de gas en un almacenamiento subterráneo con el fracking". Y prosigue: "Hablar de los terremotos de Castellón para criticar el fracking es como hablar de un accidente de avión para criticar los automóviles. No tienen absolutamente nada que ver. Para empezar, los almacenamientos subterráneos de gas se encuentran a 1.750 – 2.300 metros de la superficie, mientras que la perforación hidráulica (fracking) se lleva a cabo a más del doble de esas profundidades."

Seguidamente, el autor razona lo divergente de una y otra técnica: la del almacenamiento consistente en inyectar gas en pozos vacíos, y la del fracking en inyectar agua y una pequeña cantidad de aditivos para fracturar la roca y liberar el gas o el petróleo.


Sobre el mito de la capacidad de la técnica de la fracking para generar terromotos, sostiene: "
En más de noventa años de análisis, la actividad humana ha sido responsable de sólo 154 temblores, la mayoría pequeños, comparado con 14.450 terremotos de magnitud 4 o superior anuales, según un estudio del National Research Council de Estados Unidos. En el caso del fracking, sólo dos temblores, uno en Oklahoma y otro en Reino Unido, ambos de menos de 3 en la escala Richter, de 10.000 pozos anuales."