Incrementar la producción de gas natural en España contribuiría a reducir las emisiones de CO2

Jueves, 21. Mayo 2020
ACIEP

Todos sabemos que el consumo de productos locales (el conocido eslogan de km 0) contribuye a frenar el cambio climático. Lo que no es tan conocido es que esta máxima aplica igualmente a otros productos de gran valor estratégico como el gas natural. Un estudio, encargado por la Asociación Española de Compañías de Investigación, Exploración y Producción de Hidrocarburos y Almacenamiento Subterráneo (ACIEP) y certificado por Bureau Veritas lo pone de manifiesto con cifras, demostrando que el gas natural producido localmente contribuye no solo a reducir la dependencia energética de cualquier territorio sino también a combatir el cambio climático, al reducirse las emisiones que se generan durante su transporte desde terceros países.

Según confirman los autores del estudio, si todo el gas consumido en España se produjera de forma local se podría evitar la emisión a la atmósfera de 18 millones de tCO2e al año aproximadamente, es decir, el equivalente a las emisiones evitadas por 118 millones de paneles solares (una superficie equivalente a 82.000 campos de fútbol), 7.000 aerogeneradores o 35 millones de árboles.   

El informe analiza el ciclo de vida completo del gas natural, de la cuna a la tumba, como se denomina en el argot técnico. Considera todas las etapas que intervienen en el proceso, desde la perforación de los pozos, pasando por el transporte -por gasoducto o buque metanero- hasta la generación de energía eléctrica lista para el consumo. Y lo hace a través de tres escenarios diferentes:

 

  • Gas natural producido localmente en España. Hay que tener en cuenta que la demanda gasista nacional en 2018 ascendió a 349,3 TWh (unos 30 mil millones de Nm3). A día de hoy, solo se produce una mínima parte del gas que se consume en nuestro territorio, en torno al 0,3%.
  • Gas natural importado a través del gasoducto Magreb-Europa. Argelia es actualmente el principal proveedor de gas natural a España. Casi la mitad del gas importado a nuestro país proviene de Argelia.
  • Gas natural licuado (GNL) procedente de América por transporte marítimo. Perú o Trinidad y Tobago son países que tradicionalmente han exportado gas natural a España con un reciente y creciente suministro desde Estados Unidos. El GNL proveniente de otros países tendría una huella media de carbono no muy diferente.

 

Los resultados del análisis no dejan lugar a dudas: la huella de carbono del ciclo de vida del gas natural importado es superior al de origen local. “Cuanto más cerca nos encontramos de la fuente de producción de gas natural más baja es la huella de carbono y, por lo tanto, menor es la contribución al calentamiento global del planeta causante del cambio climático”, sostienen los autores del informe.

Así pues, el ciclo de vida de gas natural con menos emisiones de gases de efecto invernadero es el que se produce localmente en España, seguido del que viene de Argelia (supondría un 6,5 % más de emisiones) -debido a que la distancia que recorre el gas por el gasoducto es mayor- y, finalmente, el importado desde el continente americano (un 22 % por encima del escenario de referencia). En este último caso la huella de carbono es más elevada debido a la necesidad de transformar el gas natural a líquido para poderlo transportar hasta el punto de destino y la regasificación posterior al llegar a España.

 

El ejemplo de yacimientos de producción reales en España

La producción interior de gas natural en España (datos 2018, Cores) es de 1.501,607 GWh (Viura: 1.432,813 GWh, Poseidón: 45,491 GWh, El Romeral: 24,303 GWh). La parte de producción nacional a partir de biogás no se ha tenido en cuenta.

 

Esta producción de 1.501,607 GWh habría evitado la emisión de 76.630,39 tCO2e en 2019. Estas emisiones evitadas serían equivalentes a las emisiones evitadas por 509.681 paneles solares, 31 aerogeneradores o 153.261 árboles adultos.

 

Gas natural, un aliado para la transición energética

El Acuerdo de París compromete a todos los países pertenecientes a la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático a emprender acciones ambiciosas para mitigar el cambio climático y adaptarse a sus efectos. Este acuerdo es, por tanto, el mayor logro internacional en materia de lucha frente al cambio climático, que implica una reducción de emisiones que sólo es posible a través de una profunda transformación energética a largo plazo.

En sintonía con el hecho de que las energías renovables son el motor principal para alcanzar una economía baja en carbono, el gas natural se ha convertido en un claro aliado para dar soporte a esta transición energética que ha comenzado ya. Se estima que en 2040 el gas natural tendrá un peso del 20% en el mix de energía primaria mundial, siendo la principal fuente de energía compatible con los compromisos alcanzados, dado que el gas natural representa una disminución de emisiones en torno al 50% en comparación con el carbón y, de al menos 30%, con respecto a los combustibles líquidos.

La participación del gas natural en el mix energético de transición es fundamental en el proceso de descarbonización de nuestra economía, permitiendo seguir introduciendo renovables en el sistema energético y desplazando a los combustibles fósiles más contaminantes de forma rápida y eficiente. Además, el gas tiene a disposición de la sociedad la infraestructura adecuada, soluciona el problema de la falta de soluciones de almacenamiento de las energías renovables y, asimismo, es una fuente que busca el equilibrio entre el cuidado del medioambiente, la garantía de suministro, el crecimiento de la economía y el bienestar de los consumidores.