¿Es posible un mundo sin hidrocarburos? Margarita Hernando en El Mundo

Martes, 8. Noviembre 2016
Aciep

Los hidrocarburos son actualmente la principal fuente de energía en España y se encuentran en la práctica totalidad de los objetos que usamos: dispositivos eléctricos, fármacos, productos textiles, ceras de piso, muebles.  Precisamente por estar tan presentes en nuestra vida diaria, los hidrocarburos se han vuelto invisibles.

¿Cómo vivir sin tuberías de agua potable? Cualquier deporte se practica con objetos fabricados con hidrocarburos: zapatillas, balones, raquetas, bicicletas. ¿Cuál sería la alternativa a plásticos, pinturas, detergentes? Los hospitales precisan materiales estériles y de higiene para tratar lesiones y controlar virus y bacterias: de nuevo, hidrocarburos.

¿Y el transporte? Los barcos de pesca y mercancías están construidos y se mueven con hidrocarburos. Salvo que naveguemos al capricho de los vientos o en galeras de remeros como en la Roma antigua, el transporte marítimo seguirá requiriendo hidrocarburos. Igual sucede con los aviones.

Quienes se oponen a la exploración y producción de hidrocarburos no indican con qué materiales fabricarían tantos elementos imprescindibles. En muchos casos no existen alternativas. En otros, el sustituto sería ecológicamente peor. 

Cuando, contra la exploración de recursos, se argumenta que debe apostarse por energías renovables, olvidamos con qué están construidos los molinos eólicos. O que la transición a una energía sostenible depende del gas natural, un hidrocarburo.

Claro que se puede y debe reducir su consumo como combustible en el transporte urbano o en la generación eléctrica, pero no pueden eliminarse de la fabricación de casi todo lo que usamos diariamente.

Países desarrollados como Noruega, Australia, Canadá y Estados Unidos demuestran que, con la tecnología adecuada, se puede explorar y producir hidrocarburos de forma respetuosa con las personas y la naturaleza. Y nuestras leyes y administraciones garantizan que las compañías cumplan con estándares estrictos.

No explorar o producir en España deja a los países productores (de los que importamos más del 99% de los hidrocarburos que consumimos) en una posición ventajosa. La producción local, además de crear empleo de calidad, acabaría con la deslocalización que afecta a gran parte de nuestra industria: la que tiene en los hidrocarburos una materia prima esencial.

¿Es posible un mundo sin hidrocarburos?

Margarita Hernando es presidenta de ACIEP