Transición energética a la nada (Nemesio Fernández-Cuesta)

En su colaboración con El Confidencial, Nemesio Fernández-Cuesta aborda el contenido energético de la propuesta de pacto del PSOE para un Gogierno progresista, en la que plantea prohibir el fracking y la concesión de nuevos proyectos exploratorios.

Según Fernández-Cuesta, "la sorpresa que supone que el partido socialista proponga lisa y llanamente prohibir la exploración de hidrocarburos en España hace que esta idea requiera atención prioritaria. Importamos la mayor parte del gas y del petróleo que consumimos, pero siempre ha habido una pequeña contribución de la producción nacional de petróleo: desde el famoso campo de Ayoluengo, que lleva 50 años funcionando, hasta Casablanca, ubicado frente a las turísticas costas de Salou y Cambrils, en producción desde los ochenta, pasando por los campos bautizados como Tarraco, Amposta, Dorada, Lubina y Montanazo."

"La prohibición socialista -continúa Fernández-Cuesta- dada la actual situación del mercado, puede tener poca trascendencia económica, pero con precios altos del crudo, cualquier contribución es necesaria y bienvenida. La compleja geología española hace difícil encontrar grandes yacimientos, pero los desarrollos tecnológicos de la industria, tanto en el perfeccionamiento de la imagen sísmica como en la perforación en aguas profundas, pueden darnos alguna agradable sorpresa."

Además, según el autor, "en el Golfo de León, entre España y Francia, podrían darse las circunstancias que habían propiciado las acumulaciones de hidrocarburos encontradas en Israel. De hecho, compañías petroleras internacionales de primer nivel se han interesado por las posibilidades de explorar en el área indicada. Por otra parte, hay constancia de la existencia de hidrocarburos en la zona norte de Burgos, Álava y Cantabria, y se presume la posibilidad de encontrar gas, aunque en acumulaciones de mediano o pequeño tamaño, en el Mar de Alborán y frente a las costas del Algarve en Portugal."

Junto a ello, Fernández-Cuesta se reafirma en la seguridad del fracking, una técnica si fuese perniciosa, "en Estados Unidos no se habrían perforado ni se estarían ahora perforando los miles de pozos que se construyen cada año."

"Rechazar avances tecnológicos es una constante en la evolución humana, pero si hoy disfrutamos de bajos precios del petróleo y del gas, es gracias a la irrupción de esta nueva forma de extraer hidrocarburos del subsuelo. Durante décadas, los países desarrollados seguiremos necesitando hidrocarburos para satisfacer nuestra demanda energética. Las inversiones en exploración no afectan al presupuesto estatal. Si tienen éxito, proporcionan ingresos fiscales, crean empleo y mejoran nuestra balanza por cuenta corriente. No parece que prohibirlas contribuya a progreso alguno", concluye el autor. 

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