Blog Noviembre 2018

30/11/2018

 

En el año 2017 de puso en marcha la beca ACIEP, en colaboración con el Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía (ETSIME). El segundo becado  ha sido Alberto Recio, graduado en Ingeniería en Tecnología Minera, que ha trabajado en la investigación de las posibilidades del shale gas en el Macizo Cantábrico. 

 

Una vez que has finalizado tus prácticas en ACIEP, ¿cómo valorarías la experiencia?

Ha sido una experiencia muy enriquecedora. El equipo de Recursos Energéticos del IGME y mi tutora, Doña Alicia Arenillas González, me hicieron sentir muy bien, como un miembro más del equipo, algo que yo he valorado mucho. Me involucraron mucho en el día a día con ellos y me hicieron partícipe en todo. La experiencia ha sido extraordinaria y les doy las gracias por haber ido más allá de lo meramente académico.

El TFG salió fenomenal. Los miembros del equipo; Don José Francisco Mediato, Doña Paula Canteli y Don José María Durán y, sobre todo, mi tutora Doña Alicia Arenillas González, me hicieron sacar lo mejor de mí y todos quedamos muy contentos con el resultado. Y desde el IGME me trasladaron que, si algún día quisiera volver allí para realizar las prácticas de mi Máster, estarían encantados.

 

Decidiste estudiar un Grado en Ingeniería en Tecnología Minera,  ¿qué te animó a ello?

Cuando era pequeño, mis padres me llevaron de viaje al norte de España, a Asturias, algo que me impactó e hizo que desde pequeño me interesara el tema de la minería, los materiales y las materias primas. Conforme he ido creciendo y avanzando en mis estudios, me enteré de la posibilidad de poder cursar el Grado en Ingeniería en Tecnología Minera y me lancé a ello.

La verdad es que me ha encantado y, si tuviera la posibilidad de volver atrás, elegiría la misma carrera y las mismas prácticas. Las recomendaría y, de hecho, ya las he recomendado a algunos compañeros. Esto me ha hecho abrir la mente y decidir continuar mis estudios en la rama de los hidrocarburos.

 

Tu trabajo de investigación es un estudio de las posibilidades del shale gas en el Macizo Cantábrico, ¿en qué ha consistido?

El IGME realizó estudios geológicos, hidrogeológicos y litoestratigráficos en el Macizo Cantábrico, en los cuales, se llevó a cabo una recopilación bibliográfica y análisis de la misma de todas las formaciones geológicas que, a priori, eran favorables para poder albergar shale gas. Después se efectuaron dos campañas de recogida de toma de muestras; la primera en 2014 y la segunda en el año 2016, una en función de la otra. Yo participé en el estudio geoquímico, para comprobar si existe shale gas en esas formaciones, analizando las nuestras que se enviaron a laboratorios. Tras el análisis de los resultados obtenidos, llegamos a unas conclusiones y, posteriormente, planteamos una serie de recomendaciones /propuestas para determinar si se debería continuar con la investigación.

Los resultados no fueron tan alentadores como esperábamos, pero sí fueron lo suficientemente positivos como para proseguir con la prospección, ya que en España la exploración de los hidrocarburos, sobre todo los no convencionales, se encuentra en una etapa muy preliminar.

 

A partir de las conclusiones de tu estudio, ¿qué pasos se podrían dar para ampliar el conocimiento?

En primer lugar, volver a efectuar una campaña de toma de muestras lo más representativa posible, evitando la meteorización de las mismas y siendo éstas recogidas en aquellas formaciones que se presentaron más favorables para albergar shale gas. Una vez extraídas adecuadamente, se procedería a realizar los análisis de laboratorio (Rock-Eval 6 y TOC) en mayor profundidad y con más detalle, complementando a los ya efectuados en las dos campañas precedentes, por ejemplo, con la Reflectancia de la Vitrinita, el Índice de Alteración Térmica (TAI) y el Índice de Alteración de los Conodontos (CAI).

Una vez obtenidos dichos resultados, se consultarían los archivos litológicos, en la litoteca del IGME (Córdoba), de los 4 sondeos perforados en la zona de estudio (Macizo Cantábrico) y se procedería a solicitar permisos de investigación y concesiones de exploración para poder iniciar una campaña de prospección sísmica (sísmica de reflexión), siendo esto último muy a largo plazo.

 

¿Y recomendarías a alguna empresa que investigara la zona?

Sí, por supuesto, porque si no continuamos con los estudios que han sido realizados, el subsuelo del territorio nacional seguirá teniendo un bajo índice exploratorio. A mi juicio, recomendaría la exploración de hidrocarburos, tanto de los convencionales como de los no convencionales, con especial énfasis en el dominio del Macizo Cantábrico y en el de la Cuenca Vasco-Cantábrica.

 

En tu trabajo has aplicado diferentes técnicas de estudio, ¿habías trabajado antes con ellas?

Durante mis estudios universitarios, únicamente cursé cuatro asignaturas relacionadas con la industria del Oil and Gas, por lo que, siendo sincero, cuando me introduje en profundidad en la geoquímica orgánica fue durante mis prácticas. En primer lugar, los tres primeros meses fueron para documentarme e introducirme en dichas técnicas y, posteriormente, la parte práctica abarcó el resto de mi estancia en prácticas.

 

En términos generales, ¿qué crees que ha aportado esta beca a tu futuro profesional?

Básicamente me ha aportado mucha experiencia. Yo no había tenido ningún contacto con el mundo laboral y ha sido medio año al lado de extraordinarios profesionales con los que he aprendido muchísimo, para mi han sido los mejores en todos los sentidos. Por lo que he de decir que he terminado mis prácticas muy contento y, por supuesto, las repetiría sin duda alguna.